CATAR: Explotación de Trabajadores y La Copa Mundial

Catar es uno de los países más ricos del mundo. Su exitosa industria de construcción se debe a la decisión de FIFA de aceptar a este país como anfitrión de la Copa Mundial de fútbol del 2022. Pero mientras se discuten las consecuencias para los jugadores de ir a un país con un calor tan extremo, una gran cantidad de trabajadores migrantes de Nepal está muriendo en los sitios de construcción.

Este verano, han mandado los cadáveres de los muertos hasta sus familias en Nepal. A pesar de garantías de los organizadores de la Copa Mundial que los derechos de los trabajadores se van a respetar, estas muertes son simplemente los ejemplos peores de la explotación y los abusos que se sufren en la industria de construcción en Catar.

Este mundo titilante y extravagante lo construyen personas que viven en un mundo completamente distinto.

“Hay tantos problemas. Cuando miras los baños, ves que no los limpian.  Están tan sucios. Todos están así… En cada cuarto, hay de 12 a 14 personas. En dos años no nos han dado sábanas. Nos dijeron que los compráramos nosotros.”

En estos campos de labor, en las afueras de la ciudad capital de Doha, viven miles de trabajadores migrantes. En este campo, más de 600 hombres comparten solamente dos cocinas.

“Si vas a la cocina, es horrible. Está plagada de mosquitos, cucarachas, bichos, y moscas. Las moscas se aterrizan en la comida. Por eso la gente se enferma tanto.”

La mayor cantidad de trabajadores migrantes en Catar son nepaleses, pero son quienes menos dinero ganan. Son víctimas de un sistema estatal de patrocinio que asigna a cada trabajador a un solo empleador. No pueden salir ni de su trabajo ni del país sin el permiso de su empleador. Este sistema, junto al tamaño gigantesco de deudas que la mayoría de trabajadores deben en Nepal, los deja atrapado, especialmente si se encuentran con trabajos y salarios muy distintos a los que se les prometieron.

En los casos peores, todo esto lleva al trabajo ‘forzado’, una forma moderna de la esclavitud.

“Mi salario mensual es de unos 900 riyales Cataríes [$247]. En Nepal, me dijeron que sería de unos 1.200 riyales, más 300 para comida. Estoy molesto, pero ¿qué puedo hacer?”

Este trabajador ahora comparte un cuarto muy pequeño, con 11 hombres demás, no muy lejos de los hoteles exclusivos del centro de Doha. Pero a pesar de que lo hayan engañado, él siente que no se puede ir.

“Tengo muchos costos que pagar. Tengo una esposa y una familia entera que tengo que cuidar. Tengo tantos gastos. Estoy muy estresado. Tengo muchos hijos. Pero no me queda otra opción. Tengo que quedarme aquí para pagar mis deudas. Así es la realidad. No es como había imaginado que iba a ser.”

Muchos migrantes alegan que les obligan a trabajar sin remuneración, a veces durante meses. En los casos peores, a los migrantes no les queda otra opción que huirse en búsqueda de trabajo alternativo de forma ilegal.

“Me prometieron $600 cada mes. Pero en Delhi [el lugar de transito] me destruyeron el contrato y lo tiraron a la basura. En el avión, vi que mi nuevo contrato me daría un salario de solamente 900 riyales cada mes. Fue un trabajo de construcción. Aun así, no me pagarían durante 5 meses. Pedí un préstamo para venir aquí, [pero sin salario] no pude pagarlo. Por eso me hui. Ha habido problemas. A veces, ni me dieron agua, ni ropa, ni comida. Tenía que huirme cada vez que veía a la policía. ¿Qué puedo hacer? Ha habido muchos problemas. He enfrentado tantas dificultades en mi vida.”

Mientras algunos anhelan volver a su país, otros vuelven más pronto que hubieran podido imaginar. Ganesh salió de su hogar campesino en Nepal por un trabajo en Catar. Seis semanas después, murió de un paro cardíaco. Sólo tenía 16 años. Soñó con ganar lo suficiente en Catar para construir una casa bella por su familia empobrecida. Pero ese sueño lo llevo en un viaje de engaños y explotación, un pasaporte falso, tarifas abusivas de reclutamiento, y una deuda gigantesca.  Todo esto es muy representativo de la experiencia que sufren tantos jóvenes migrantes nepaleses. De luto, la familia de Ganesh también tiene que enfrentar la realidad que ahora va a sufrir aun más pobreza que antes.

[Su madre] “Antes hacía cualquier tipo de trabajo. Buscaba forraje, cortaba madera. Hacía todo muy bien. Por eso lo mandamos a Catar. Pensamos que ganaría para que pudiéramos comer. Esperamos estar contentos y cómodos.”

[Su padre] “Sufro mucho. Mi hijo era fuerte y saludable. Ni siquiera tosía. Era un buen hijo y lo mandé al extranjero. Se murió inesperadamente. ¿Fue por el clima? O ¿fue por otra cosa? Estas preguntas pesan en mi corazón. Me las pregunto cada día y cada noche.”

[Su madre] “No pensamos que de moriría así, que su cuerpo nos iban a traer desde el extranjero. No pensamos que estaríamos llorando así. A partir de hoy, ya no veremos su cara más.”

[Su padre] “No sé cómo voy a pagar el préstamo. Pienso mucho en eso. El prestamista no me lo va a perdonar. Nunca más quiero escuchar el nombre ‘Catar’.”

En una sala llena detrás de la embajada de Nepal en Catar, un grupo numeroso de migrantes han buscado asilo de su empleador, que no los ha pagado en meses y se niega a darles el permiso que necesitan para salir del país.

“Llevamos entre 3 y 8 meses sin recibir dinero. A mí, no me han pagado en 10 meses. Después de 17 meses, aún no tengo mi carné de identidad. Vine de forma legal, pero ahora soy un ‘ilegal’.”

Sin un carné de identidad, los migrantes son, efectivamente, inmigrantes ilegales, y ya no pueden moverse libremente. Pero Kumar ha sufrido abusos peores. Ha sufrido una experiencia tan terrible que se le ha salido todo el pelo.

“Durante dos meses, tuvimos que mendigar para comer. Hasta ahora, n he podido mandar ni una rupia a mi hijo. Sufrimos mucho. Pero el gerente vino y me pegó a las 2 de la madrugada. Lo denunciamos con la policía, pero no hicieron nada.”

“Queremos salir de aquí de forma segura, cueste lo que cueste. Tenemos problemas. No queremos salir sin el dinero que se nos debe, pero no vale la pena quedarnos aquí si así se nos arriesga la vida. Queremos vivir. No necesitamos nada, ni siquiera nuestros salarios. Nada más que nos den un boleto y nuestros pasaportes. Queremos salir de aquí lo antes posible.”

En el año 2022, Catar será la sede de la Copa Mundial.

(Texto traducido de http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=e5R9Ur44XV8 )

(También se puede encontrar aquí: http://pos.org.mx/inicio/catar-trabajo-forzado-de-migrantes-modernas-formas-de-esclavitud/ )

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About Oso Sabio

Independent author and poet writing about the Rojava Revolution, the autonomous Zapatista communities in Chiapas, and other examples of libertarian socialist and anti-capitalist resistance. Catch me on Twitter at @ososabiouk. Also known as Ed Sykes and Marcos Villa.
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